La empresa desde el paradigma de la sostenibilidad

Este año hará diez años que en la Cumbre de Río de Janeiro se consensuó el compromiso de avanzar hacia un cambio de rumbo en el modelo de desarrollo económico del planeta en la dirección de la sostenibilidad. Hoy, diez años después, el balance de aquel compromiso es claramente negativo y la inercia del desarrollo económico va más desbocada que nunca en la dirección opuesta a la sostenibilidad. Los ejemplos son muchos, desde las dificultades para aplicar los acuerdos de mínimos de Kyoto, hasta los abusos en el consumo irresponsable de materias primeras no renovables, a los constantes episodios de contaminación que hacen irreversible el cambio climático. No quiero escribir, sin embargo, del análisis de este balance negativo, sino transmitir un mensaje de esperanza por este cambio de rumbo. Un cambio que no sólo es necesario, sino que es posible desde la suma de compromisos personales y colectivos.

Avanzar hacia un cambio de rumbo en la dirección de la sostenibilidad representa una apuesta profunda de compromiso por un nuevo modelo de desarrollo económico, es por lo tanto una apuesta política, tan ambiciosa como necesaria. En gran parte las importantes movilizaciones sociales que se están produciendo en el mundo por una nueva globalización van en esta dirección y Porto Alegre es el ejemplo más reciente y esperanzador de este movimiento que deberá ir tomando forma desde el compromiso de los diversos sectores sociales, políticos y económicos de la humanidad de este joven siglo XXI.

Es desde esta perspectiva que es necesario implicar al máximo de sectores sociales con el reto de la sostenibilidad, pero resulta estratégicamente importante la implicación activa de los sectores vinculados al mundo productivo, sindicatos, trabajadores/as y empresarios. Es en el seno de los procesos productivos donde se producen y se sufren las contradicciones entre dos modelos y es por lo tanto importante que también desde aquí se promuevan propuestas, alternativas y reivindicaciones que vayan en la dirección de un modelo de empresa basado en el nuevo paradigma de la sostenibilidad, es decir, con la compatibilidad entre el desarrollo económico, el respeto ecológico y la redistribución social de la riqueza.

En este sentido es necesario apostar por una nueva generación de empresas comprometidas con la creación de riqueza a partir del valor del trabajo, de la gestión responsable de los recursos naturales, de la incorporación del análisis del ciclo de vida de las materias primeras y de la internalización de los costos ambientales, sociales y económicos de sus procesos productivos y al mismo tiempo enterrar y combatir los modelos empresariales basados en la especulación financiera del capital y la explotación del mercado de trabajo.

Trabajar en esta dirección quiere decir también invertir recursos en investigación y desarrollo y poner al servicio de la sostenibilidad los avances tecnológicos y los recursos que nos ofrece la sociedad del conocimiento hoy.

Joan Saura
Presidente Iniciativa per Catalunya-Verds
Diputado en el Congreso

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