De la cuna a la cuna

Cómo cerrar el ciclo en la gestión de los residuos.

Basura, pura locura. El incremento de residuos en la producción y consumo es muestra de ineficiencia económica, irresponsabilidad ecológica y falsedad de la "desmaterialización" de la economía. Esos residuos significan, parafraseando a Saviano en Gomorra, el emblema de todo el ciclo económico.

Son recursos usados como inputs -extraídos y transformados en cualquier lugar del mundo- no convertidos en outputs útiles (bienes y servicios). También lo son los bienes utilizables desechados en sociedades ricas (y ¡terciarizadas!). Son, pues, outputs social, ambiental y económicamente cancerígenos. La cantidad, toxicidad y peligrosidad de los residuos generados son un indicador del grado de barbarie de un modelo productivo.

El promedio de materiales utilizados por una persona de un país desarrollado es de 100 Kg/día. Sí, leyó bien: 37 toneladas/año. En España en 2006 hubo, según datos publicados en 2009, un input de 1 001 743 137 toneladas de materiales en la economía. Entre 2000 y 2006 el PIB creció un 22% pero el input de materiales en la producción aumentó un 30,08%. Revelador desacople.

¡Qué lejos del objetivo factor 4! Paradójico: tenemos necesidades no cubiertas y en lugar de servicios que las satisfagan, nos inundan de artefactos. A nadie extrañe, pues, la montaña de residuos generados por el uso masivo (e ineficiente) de materiales para fabricar "cosas".

La ganancia capitalista está ligada a la producción generalizada de mercancías... "perecederas". Ergo, 5 afirmaciones y 1 pregunta. Compartir bienes ¡anatema!: es una subversiva idea antisistema. Reducir el uso de materiales no cotiza en bolsa. Aumentarlo, incrementa dividendos. Reducir residuos no renta. Generarlos sí. ¿Será por eso que la mafia ronda por los basureros? La respuesta en el dossier de esta revista.

Manuel Garí
Director de Medio Ambiente de ISTAS

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