Daphnia 3: Curtidos

Curtidos

El sector de los curtidos cuenta en España con más de 300 empresas que emplean a más de 12.500 trabajadores, de las cuales 285 están asociadas al Consejo Español de Curtidores y emplean a 10.200 personas. Se caracterizan por su fuerte concentración geográfica en algunas regiones. El 60% de las tenerías, aproximadamente, está en Cataluña, el 35% está entre Valencia, Murcia y Madrid. Sólo una quinta parte de la materia prima (piel bruta) se transforma en cuero terminado, el resto son subproductos y residuos que pueden ser revalorizados de alguna forma y que, en último término, hay que eliminarlos. Aproximadamente el 70% de piel vacuno y el 40% de ovino se importa, aunque también se exporta piel curtida a diferentes países.

PROBLEMAS MEDIOAMBIENTALES IDENTIFICADOS

Los dos problemas principales de las industrias de curtidos son los residuos sólidos y las aguas residuales.

Residuos sólidos:

La materia prima (piel fresca o salada) procedente de los mataderos va acompañada de una importante cantidad de grasa, proteínas, suciedad, etc., que deben retirarse de la piel en forma de residuos o subproductos (suponen el 75%, aproximadamente).

Los residuos (sal, rebajaduras o virutas y recortes de piel curtida, fangos de depuradora, restos de envases de productos químicos, etc.), no revalorizables por causas técnicas o económicas, se eliminan en vertederos controlados. Aunque podrían tener algunas aplicaciones útiles como la fabricación de planchas de fibra de cuero, abonos agrícolas, etc.

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Los subproductos no curtidos -recortes de piel fresca, pelo o lana, sebos, carnazas, serraje, etc.- tienen muchas posibles aplicaciones industriales: fabricación de gelatinas, colas y extracción de colágeno. Sin embargo, en la mayoría de los casos no se llevan a cabo, principalmente, por el elevado coste del transporte de estos subproductos hasta la planta de tratamiento, el reducido número de instalaciones de aprovechamiento, y en definitiva la escasa o nula rentabilidad para la empresa generadora.

Aguas Residuales:

Las aguas residuales de las industrias de curtidos llevan a una alta carga orgánica, debido a la materia prima que se trata y al proceso. Suponen un gran volumen (25-50 L/Kg piel bruta) porque una gran parte del proceso se realiza en medio acuoso. No todas las fábricas de curtidos poseen depuradora propia, sólo las empresas grandes disponen de la misma. La depuración se realiza mediante tratamientos físico- químicos y, en algunos casos, también biológicos. Pero difícilmente cumplen todos los parámetros de vertido que exige la legislación. Los principales parámetros que no se eliminan suficientemente con el tratamiento son la elevada salinidad (cloruros procedentes de la sal conservante de la piel bruta y la empleada en el piquelado) y la alta carga orgánica (proteínas solubilizadas y en suspensión procedentes de la materia prima) que no se degrada totalmente con el tratamiento biológico.

CONCLUSIONES

Es posible reducir el impacto ambiental de las operaciones de curtido empezando por llevar a cabo medidas tan sencillas y de tan bajo coste como las buenas prácticas de almacenamiento y manipulación de materiales, la prevención de fugas y accidentes, y la segregación de subproductos, ya que no hay que modificar tecnologías ni interferir en los procesos productivos y se consigue evitar la generación innecesaria de residuos y emisiones en las operaciones auxiliares como el almacenamiento y manipulación.

El primer paso hacia la reducción del impacto medioambiental del sector es la concienciación del empresario y la inclusión de los costes medioambientales (costes de gestión de residuos, consumo de materias, riesgos, seguros, cánones de vertido, etc.) en la cuenta de resultados de las empresas y así poder rentabilizar las acciones de reducción de residuos.

También es importante la colaboración de las Administraciones (central, autonómica y local). Por ejemplo: la creación de una planta comunal para el aprovechamiento de los subproductos sin curtir en general, otra para los residuos curtidos y, por último, la búsqueda de aplicaciones para los lodos de depuradora que son un gran volumen y que en agricultura no acaban de tener éxito como abonos-correctores. Esto podría realizarse entre asociaciones de empresas por proximidad geográfica (Comunidad Autónoma, zona industrial, etc.), principalmente..

En último lugar, sería deseable promocionar la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías limpias.

Referencias:

Estudio de Minimización. Sector: Curtidos.
Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente. Subdirección General de Residuos. 1993

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