Daphnia 38: No nos resignamos

No nos resignamos

Un informe de ISTAS-CCOO propone medidas para prevenir los incendios forestales.

En 2003, el 96% de los incendios forestales se debió a la acción humana. De ellos, la mitad fueron intencionados y sólo un 1% acabó con alguna detención. Los incendios por causa desconocida constituyeron el 19,15%. Estos son algunos de los datos recogidos en el informe “Incendios Forestales 2005, prevención y extinción, medios y recursos disponibles”, elaborado por ISTAS y CCOO y presentado el pasado junio.

El informe, realizado a partir de encuestas a agentes forestales de todo el Estado y del estudio de los medios materiales y humanos de que disponen las distintas administraciones para la prevención y lucha contra los incendios forestales, destaca que sigue faltando coordinación en las tareas de extinción. Y señala otras deficiencias. La carencia de medios humanos y materiales, la ausencia en muchas ocasiones de formación en materia de prevención de riesgos y que se siguen produciendo contrataciones temporales del personal de las brigadas de extinción o retenes por parte de empresas privadas.

Diecisiete muertos

Unas deficiencias que, lamentablemente, se han vuelto a confirmar durante este verano, en el que se han superado las peores predicciones. Diecisiete personas han muerto en España a causa de los incendios forestales. Han ardido 142.632 hectáreas de superficie forestal, en 7.676 incendios forestales y 14.397 conatos. Hubo que evacuar a 2.786 personas y 750 viviendas. La cifra de incendios esclarecidos ha sido de 829 y 99 personas han sido detenidas por la Guardia Civil . Estas cifras superan con creces las medias del decenio.

A pesar del incremento generalizado de las inversiones en extinción, o de que el Gobierno Central pusiera en marcha por primera vez un comité que englobaba a 13 ministerios para la lucha contra los incendios forestales, en coordinación con las comunidades autónomas, los resultados demuestran que estas medidas no son suficientes. El modelo tradicional de lucha contra el fuego está fracasando por falta de políticas forestales de protección, por falta de campañas de sensibilización y educación adecuadas y continuas, y por falta de prevención integral, lo que implicaría trabajos selvícolas durante todo el año, entre otras acciones.

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Es necesario un análisis más riguroso de determinados aspectos. Los tratamientos selvícolas han de realizarse todo el año, tanto en montes públicos como privados, por personal cualificado, garantizando empleo estable y con medios materiales y de protección adecuados. Guiados y dirigidos desde lo público, estos trabajos, que necesitarían de inversiones continuadas, supondrían, a largo plazo, un ahorro en gastos de extinción y contribuirían a evitar la pérdida de nuestro patrimonio natural. Esto ayudaría, además, al asentamiento de las poblaciones rurales.

También hay que mejorar la coordinación de todos los actores implicados en la extinción elaborando protocolos y normas de intervención, con una figura que asuma la responsabilidad de su aplicación a través de un mando único que coordine las operaciones que hoy por hoy no funcionan adecuadamente. Y es imprescindible la profesionalización de todos los medios humanos que intervienen en la extinción, su formación adecuada y continua, así como que cuenten con todos los elementos de protección individual necesarios y homologados y de todos los medios materiales y tecnológicos disponibles que garanticen su seguridad en el desempeño de su trabajo.

Investigar los delitos

Por último, habría que impulsar la investigación y la persecución de los delitos de incendios. En este sentido, la Coordinadora Estatal de Agentes Forestales de CCOO viene denunciando que en la mayoría de las comunidades autónomas no se investiga la totalidad de los incendios que se producen. Asimismo, reivindica –y así se lo han hecho saber CCOO a los distintos grupos parlamentarios ante la reforma prevista de la Ley de Montes– el reconocimiento expreso de su carácter de policía judicial de forma genérica y la firma de convenios de colaboración entre las Fiscalías de Medio Ambiente y los órganos ambientales de los que dependen estos agentes de la autoridad, como medida para incrementar el número de investigaciones para conocer las causas de los incendios y los motivos de quienes los provocan, así como la eficacia de estas investigaciones.

Glosario
  • Agente forestal. Funcionario público que, entre otras funciones, asume la dirección de la extinción de un incendio y el mando sobre los medios materiales y humanos.
  • Retén forestal. Personal contratado, generalmente por empresas y formado por un número variable de componentes, cuya misión es luchar contra las llamas. Dentro del retén existen varias categorías: encargado del retén, especialistas, conductores de los vehículos de extinción y peones.
  • Brigada helitransportada. Al mando va un técnico o un agente forestal. Su misión es luchar contra las llamas en lugares de difícil acceso por tierra.
  • Bomberos. Funcionarios públicos que en determinadas comunidades autónomas intervienen en la extinción de incendios forestales.

Más información:

Francisco Javier Cabezos
fjcabezos@fsap.ccoo.es
Eva Hernández
evahernandez@istas.ccoo.es

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