Daphnia 38: El tren que no hay que perder

El tren que no hay que perder

La química de la vida.

El Premio Nobel 2005 de Química galardona a tres investigadores (Y. Chauvin, R. Grubbs y R. Schrock) que contribuyeron a desarrollar un método de síntesis de nuevas moléculas basada en la metátesis (ruptura de las uniones entre átomos de carbono y la creación de otras nuevas con la ayuda de moléculas catalizadoras especializadas). Según los investigadores, este tipo de reacción es "como un baile en el que los bailarines cambian de pareja". Así, la metátesis se usa a diario en la industria química para desarrollar fármacos o materiales plásticos avanzados. Las aportaciones de estos investigadores permitieron crear métodos más eficientes y simples --ahora son necesarios menos pasos y menos recursos-- y menos contaminantes. Esto es la química verde.

La innovación, el desarrollo y la aplicación de sustancias y procesos que optimizan los procesos en cuanto a reducir el consumo de recursos materiales o energéticos, reducir pasos o la generación de subproductos o residuos, forman parte de la práctica cotidiana empresarial. Todo lo que significa aumentar la eficiencia implica un ahorro económico, sobre todo cuando los costes ambientales y sociales están internalizados. Desde este punto de vista, la química verde es una aproximación empresarial a la producción: inteligente, viable, saludable, sostenible y urgente. En realidad, es el único modelo de producción que garantizará a medio y largo plazo la calidad del empleo, de la salud y de nuestro medio ambiente.

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En España mueren cada año 4000 trabajadores como consecuencia de la exposición a sustancias químicas (más que en accidentes de tráfico), tanto en el sector químico como en las industrias usuarias. Para prevenir esta amenaza laboral es imprescindible la prevención en origen, tal y como recoge la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Además, la nueva normativa al respecto (REACH, directiva sobre sustancias en productos eléctricos y electrónicos) demanda el diseño y la comercialización de nuevas sustancias que reemplacen a las más indeseables, que serán prohibidas o restringidas en sus usos. La prevención en el ámbito del riesgo químico, se consigue de forma prioritaria con la sustitución de sustancias peligrosas (por ejemplo, cancerígenos, disruptores endocrinos o sustancias persistentes y bioacumulativas) por sustancias, procesos y productos más seguros y más limpios. Muchas de estas alternativas ya existen y CCOO tiene múltiples experiencias de acción sindical que han culminado en la eliminación de sustancias peligrosas del lugar de trabajo. Sin embargo, en otros casos, la ciencia y la tecnología tienen aún un papel central para encontrar soluciones. Y es en este sentido en el que la industria química española tiene una importante responsabilidad y una oportunidad para convertirse en pionera en una reconversión progresiva hacia la química sostenible y verde.

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Comisiones Obreras celebra el reconocimiento de la química verde en esta edición de los Premios Nobel, que encontramos especialmente oportuno e importante.

Estefanía Blount. Directora de Medio Ambiente de ISTAS

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