En este número monográfico sobre contaminación atmosférica y sus efectos sobre la salud quizá llame la atención del lector la inclusión de un artículo sobre ruido.
Intuitivamente, al hablar de contaminación atmosférica se está sobreentendiendo que se trata de contaminación atmosférica de origen químico, pero la propia Unión Europea, en su Directiva 84/360/CEE, de 28 de junio de 1984, define la contaminación atmosférica como «la introducción en la atmósfera, directa o indirectamente, por el hombre, de sustancias o de energía que tengan una acción nociva de tal naturaleza que ponga en peligro la salud del hombre, que cause daños a los recursos biológicos y a los ecosistemas, que deteriore los bienes materiales y que dañe o perjudique las actividades recreativas y otras utilizaciones legítimas del medio ambiente». La contaminación acústica, que es una forma de contaminación física o energética, debe considerarse en los estudios sobre contaminación atmosférica como una variable más con efectos en salud que se suman al de los otros contaminantes atmosféricos.
El mapa estratégico del ruido de la ciudad de Madrid
En enero de 2009, el Ayuntamiento de Madrid presentó el mapa estratégico del ruido de la ciudad de Madrid (figura 1). Para su elaboración se han tomado los datos de las 30 estaciones de medida del ruido, que coinciden en su ubicación con las de la Red de Control de la Contaminación Atmosférica del Ayuntamiento y 9.000 horas de medidas en 1800 puntos de la ciudad de Madrid. En este mapa únicamente se ha considerado ruido de tráfico rodado, excluyendo los datos de lugares como el aeropuerto de Barajas o las vías ferroviarias, que en principio serían más ruidosos. Se estima que el tráfico es el responsable del 80% de la contaminación acústica de una gran ciudad.
Según los datos de este estudio, 665.400 habitantes de Madrid capital, aproximadamente un 20% de la población, están expuestas durante la noche a 55 dB(A), que es el límite marcado por la legislación y que coincide con el nivel guía establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por encima de este nivel son esperables efectos en la salud de los ciudadanos. Para el caso del periodo diurno el límite se establece en 65 dB(A). Según los datos del Ayuntamiento de Madrid este umbral se supera en el 5,6% de la ciudad, afectando a 182.000 madrileños.
Desde nuestro punto de vista existe un sesgo en la interpretación de los resultados de este mapa (según la medida de exposición utilizada en él) y es que, si bien durante el periodo nocturno puede asumirse que las personas permanecen en su lugar de residencia, durante el día las personas trabajan y se mueven por diferentes lugares de la ciudad, por lo que sería erróneo decir que únicamente están expuestos a niveles superiores a 65 dB(A) el 5,6% de los ciudadanos.
Otra visión de la realidad puede obtenerse al considerar los datos que proporcionan las propias estaciones de medida del Ayuntamiento. De las 30 estaciones existentes, 11 superan en horario diurno los 65 dB(A) y la población afectada se estima en 1,2 millones de ciudadanos, según otras fuentes.
Estudios en la ciudad de Madrid relativos a los efectos a corto plazo del ruido sobre los ingresos hospitalarios y sobre la mortalidad
¿Puede el ruido ser la «causa» de que una persona ingrese en un hospital o de que llegue a fallecer? Para responder a esta cuestión hay que analizar el tipo de estudios que se han realizado y las conclusiones que pueden extraerse de los mismos.
No se puede afirmar que una persona haya fallecido debido a la contaminación acústica, sino que se han detectado asociaciones estadísticamente significativas (normalmente del 95%) que establecen que, cuando se produce un incremento en los niveles de contaminación acústica, éstos se asocian con un aumento estadísticamente significativo de los ingresos hospitalarios o de la mortalidad. Pero a esta asociación estadística hay que añadir que existen mecanismos biológicos que explican que se detecten esas asociaciones. Trabajos recientes relacionan trastornos con niveles sonoros de ruido de tráfico. Un ruido poco intenso durante una larga exposición puede provocar importantes problemas en salud. Así, se ha demostrado que personas expuestas a ruido de tráfico presentan mayor tensión arterial, más cantidad de adrenalina en sangre, plaquetas, cortisol y otro tipo de sustancias relacionadas con la respuesta del denominado sistema reticular arousal (RAS) al estrés
Un estudio realizado en Gran Bretaña por la OMS concluye que, de las 101.000 muertes que se produjeron en el Reino Unido en el año 2006 por causas cardiovasculares, un 3% de ellas (3.030 en número absoluto) podrían estar causadas por exposición crónica al ruido, incluyendo ruido de tráfico diurno.
El primero de los estudios al que se va a hacer referencia relaciona los ingresos hospitalarios en población general, por todas las causas menos accidentes, por causas circulatorias y por causas respiratorias ocurridas en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid en el periodo comprendido ente el 1 de enero de 1995 y el 31 de diciembre de 1997, con los niveles de ruido medios diurnos y nocturnos. Desde el punto de vista de la contaminación acústica, los resultados más relevantes fueron que el 90% de los días durante el periodo estudiado se superaba el umbral de 65 dB(A) establecido por la OMS como nivel guía diurno y el 100% de las noches se superaban el umbral de los 55 dB(A) que marca la OMS.
Esta relación resultó ser lineal y sin umbral, es decir, que cualquier incremento en los niveles de ruido diurnos en Madrid iba asociado con un incremento en los ingresos hospitalarios.
El segundo de los estudios al que se va a hacer referencia en este artículo también tiene como variable dependiente los ingresos por urgencias en el hospital Gregorio Marañón de Madrid, pero el periodo de análisis se extiende desde el 1 de enero de 1995 al 31 de diciembre del año 2000. Otro hecho diferenciado del estudio anteriormente descrito es la población a la que hace referencia el estudio. En este caso se centra en el grupo de menores de diez años. La razón de elegir este grupo de edad es porque la población infantil es más vulnerable a los riesgos medioambientales debido a su inmadurez anatomofisiológica y a su dependencia psicosocial. En este estudio el ruido se sigue midiendo en las mismas 6 estaciones a las que se hacía referencia en el trabajo anterior y los resultados que se obtienen son similares a los descritos anteriormente.
El último de los trabajos cuyos resultados se van a exponer a continuación se centra en la mortalidad diaria ocurrida en Madrid en menores de 45 años durante el periodo 2003 a 2005 y su relación con la contaminación acústica.
La principal novedad en cuanto a la contaminación acústica en relación a los trabajos anteriores es que los niveles de ruido en el periodo de estudio (1 de enero de 2003 a 31 de diciembre de 2005) se miden en el conjunto de las 30 estaciones que constituyen la red de Medida de Control de la Contaminación Atmosférica del Ayuntamiento de Madrid. Quizás esto hace que al introducir estaciones con niveles muy bajos de contaminación acústica como Casa de Campo, por ejemplo, los niveles medios de ruido sean sensiblemente inferiores a los descritos en los trabajos anteriores.
Las causas de mortalidad analizadas fueron mortalidad diaria total en el grupo de menores de diez años, mortalidad diaria total en el grupo de 10 a 19 años y mortalidad por causas circulatorias y respiratorias en el grupo de 20 a 44 años. Se encuentra una asociación que indica que entre 2-3 días después que aumentan los niveles de ruido se produce un incremento de mortalidad. La mortalidad relacionada con cada incremento de 1 dB(A) en el ruido medio diario fue en torno al 20% para las causas analizadas.
Julio Díaz
Instituto de Salud Carlos III
(*) Extracto de un artículo publicado en la revista Ecosostenible







