Daphnia 44: Historias de un acto raro

Historias de un acto raro

La ministra Narbona reclamó la transición desde la destructividad y el despilfarro que caracterizan a las economías actuales hacia una “nueva revolución industrial” “El cambio de energías contaminantes a energías limpias no debe conllevar cambios a empleo más precario y en peores condiciones”

Impulsando las energías renovables
Joanes Maiza, delegado de CCOO en CAF –empresa dedicada a la fabricación de todo tipo de trenes, cuya fábrica principal se ubica en Beasaín, en pleno Goierri guipuzcoano–, está empeñado en que su empresa se dote de instalaciones de energías renovables y especialmente de energía solar. Hace más de un siglo, la fuente de energía eléctrica de esta empresa era una pequeña central hidroeléctrica que sigue funcionando hoy en día. Joanes quiere dar un nuevo impulso al uso de energías renovables de CAF, y no para de hacer propuestas y proyectos de creación de centrales solares en instalaciones de la empresa. Ante la perspectiva de un acuerdo empresarial con la antigua Santana de Linares en Jaén, ha redoblado sus esfuerzos y gestiones para que estas propuestas lleguen a buen fin. Y es que en Andalucía el sol es una fuente de energía disponible durante casi todo el año.

Si ni en las agencias tributarias de las megaciudades se discute de fiscalidad ecológica...
Lucía Sánchez Vaíllo es delegada de Salud Laboral en la agencia tributaria del Ayuntamiento de Madrid. Acude a la asamblea por interés personal en las cuestiones medioambientales, pese a que éstas no se abordan apenas en su centro de trabajo: allí le toca más bien bregar con los problemas de salud que genera la climatización artificial, el sedentarismo y las malas posturas frente al ordenador... Resulta paradójico, pero al mismo tiempo ilustrativo del desinterés de muchas administraciones públicas por las cuestiones candentes que plantea la crisis ecológica. No recuerda, en su oficina, ni el menor debate sobre fiscalidad medioambiental.

Deslocalizaciones como amenaza
Anda muy preocupado Pepe Lagares, Secretario de Salud Laboral y Medio Ambiente de la COAN, porque Villar Mir, el conocido empresario aspirante a presidente del Real Madrid, ha anunciado que va a cerrar sus plantas de producción de amoniaco en Puertollano y Palos de la Frontera. Continuas quejas por la presión de la normativa ambiental, por la falta de libertad para verter sus residuos de la planta de Fertiberia en Huelva, amenazas no veladas de que esta fábrica de producción de ácido fosfórico se va a tener que ir buscando legislaciones más laxas y autoridades aún más complacientes… y ahora anuncia el cierre de sus plantas más rentables por la subida del precio del gas. Hay empresarios cuya insensibilidad social y ambiental sobresale por encima de la media, y generan graves problemas que agobian a dirigentes sindicales como Pepe Lagares, que llevan décadas tratando con ellos y teniendo que afrontar sus vaivenes. Poco después de ver su publicidad en las metas de la Vuelta Ciclista a España, anuncia que se lleva sus empresas al Norte de África. Seguro que no tiene intención de tratar mejor allí a sus trabajadores ni al entorno natural que deja marcado para siempre en las marismas del Tinto.

¿Todos ganan siempre?
Carmelo Plaza, de la USMR-CCOO, dio la bienvenida a la numerosa concurrencia y lanzó una consigna importante: prevenir antes que gestionar. El sindicalista madrileño subrayó la importancia de las estrategias donde “todos ganan” (win-win, dicen los anglosajones), como cuando se logra sustituir un disolvente tóxico por un producto inocuo y quizá hasta más barato, o con planes de movilidad sostenible bien diseñados. Sin embargo, algún oyente se quedó pensando: los cambios hacia la sostenibilidad no son siempre del tipo “todos ganan”. En muchos casos, los conflictos resultan inevitables. Y el momento de apretarse el cinturón, que a nadie le resulta cómodo, no parece que pueda esquivarse. ¿Cómo abordará un sindicato de clase las cuestiones difíciles que plantean la austeridad, la autolimitación...?

Estreno mundial
Dijo Fidalgo que esta asamblea de quinientos delegados de Medio Ambiente de CCOO era una “cosa rara”, que era la primera vez que se hacía en el mundo. Luego lo recalcó la ministra Cristina Narbona; y la verdad es que aquella multitud de sindicalistas en aquel clásico escenario sindical de la calle Lope de Vega –el salón de actos de CCOO de Madrid– no dejaba de resultar una rareza de un sindicato que asume su papel referente en la mejora del comportamiento ambiental de las empresas.

Participación de los trabajadores
Felicitó la ministra a los allí presentes y a CCOO por su impulso de los delegados de Medio Ambiente. Reclamó la transición desde la destructividad y el despilfarro que caracterizan a las economías actuales hacia una “nueva revolución industrial”, evocando a Jeremy Rifkin. Reivindicó “un modelo de desarrollo más responsable e inteligente”, con globalización de los derechos de todos y todas. Y pidió “control social de los trabajadores dentro de las empresas” para avanzar hacia la sostenibilidad. Señaló con fuerza que la participación de los trabajadores es fundamental para la aplicación de las políticas ambientales necesarias en los tiempos que corren, y recalcó aun más su importancia para obtener resultados. Y es que, a medida que los problemas se entrelazan y se enconan, se está volviendo cada vez más vitalmente necesario obtener resultados. “Cambios, cambios”, reclamó la ministra enfáticamente.

Delegados de Medio Ambiente
Fernando Iturrieta, representante de la patronal de la industria química (FEIQUE), manifestó su preocupación e interés por la participación y formación de los trabajadores. Recordó la importancia del Convenio General de Químicas por su pionero reconocimiento de la figura de los delegados de Medio Ambiente y alabó el papel que está jugando el Observatorio de seguimiento del convenio. Todo ello adornado
con sus correspondientes flores a la industria química y su papel en los avances en sostenibilidad. La verdad es que resulta inevitable la correspondiente dosis de publicidad en la intervención de un representante empresarial del sector químico, aunque sean más que discutibles algunas de las virtudes de los productos a los que hizo referencia.

Nota sobre una paradoja tras el acto inaugural
Desde el Gobierno y la patronal se reconoce y se busca impulsar la participación de los trabajadores y, según manifestaron la ministra y el presidente de FEIQUE, para ello es fundamental dotar a los representantes de los trabajadores de competencias de negociación en materia de medio ambiente en la empresa. Desde los sindicatos se viene impulsando el reconocimiento de la figura del delegado de Medio Ambiente, como se pone de manifiesto en la celebración de esta misma asamblea. Si todos los que tienen las llaves de la legislación laboral están de acuerdo, no debería tardarse mucho en que el Estatuto de los Trabajadores recoja la figura y derechos de los delegados de Medio Ambiente.

No es un tema pacífico
Lo dijo Quim González, secretario general de FITEQA (en el sector químico se han elegido ya 315 delegados de Medio Ambiente). Los problemas ambientales han sido fuente de conflictos y hay que abordarlos sabiéndolo, porque todo el mundo parece haber adoptado la palabra sostenible, pero no el concepto y lo que conlleva. Se manosea la palabra hasta convertirla en mero comodín, cuando no en simple publicidad. Hay demasiado “marketing con causa”, denunció Quim, y afirmó también: “El desarrollo sostenible es la única opción posible para evitar el colapso global de la actual civilización”. Este sindicalista cree que “defender nuestro empleo, hoy, va unido a la producción limpia”. Y Paco Blanco, el responsable medioambiental de FITEQA, se refirió en vena geopolítica a la “pugna de largo recorrido por el control de las materias primas y los recursos naturales entre el modelo neoliberal estadounidense y el modelo social europeo”. Para Paco, competitividad, empleo y responsabilidad medioambiental se hallan estrechamente vinculados.

Usando la herramienta de la IPPC
“Participar y proponer en el proceso de tramitación de la Autorización Ambiental Integrada en General Motors de Zaragoza nos ha permitido conocer mejor los entresijos de la empresa. Con nuestras propuestas hemos logrado además mayor relación e interlocución con la dirección y con los técnicos”. Nos lo contó Tomás Montes, responsable de Salud Laboral y Medio Ambiente de la sección sindical de Opel- Zaragoza. También pudimos conocer cómo habían utilizado esta participación para evitar el uso de componentes tóxicos en pinturas y masillas, proponiendo su sustitución por alternativas más limpias; y también el cambio a aceites vegetales como lubricantes. Y lo están consiguiendo.


Desde las empresas auxiliares también se consiguen cambios
Rafa Camacho, delegado de Medio Ambiente del servicio de limpieza de la Residencia Sanitaria La Paz de Madrid, nos hizo un relato de la experiencia de su sección en la mejora de la gestión de residuos del conjunto de la residencia sanitaria. Haciendo propuestas y usando la formación para sensibilizar y concienciar al conjunto de la plantilla, han conseguido logros importantes en la segregación de residuos, mejorando las condiciones de trabajo. Y piensan seguir adelante, porque lo que ellos hacen desde los servicios de limpieza genera mejoras para el medio ambiente y notables cambios y avances para la salud laboral y el medio ambiente en todo el complejo de La Paz.

Generar conocimiento y capacidades propias para defender a los trabajadores con autonomía
Es una de las ideas en las que insistió el secretario de Salud Laboral y Medio Ambiente de la CONC, Llorenç Serrano. Para él, “cuando los sindicalistas tenemos un problema en la empresa, si carecemos de conocimiento propio, por aquello de la defensa del empleo tomamos posiciones reactivas, alineadas con la dirección”. Para evitarlo son importantes instrumentos como la Oficina Sindical para la Ecoindustria en Cataluña. O ISTAS a escala estatal.

No se debería cambiar a peor
“El cambio de energías contaminantes a energías limpias no debe conllevar cambios a empleo más precario y en peores condiciones”. Este objetivo expresado en términos de preocupación lo planteó Palmira Garcia, responsable del Sector Eléctrico de la Federación Minerometalúrgica de CCOO, al hablar de los turbulentos tiempos de cambio que recorren a las empresas eléctricas.

El urbanismo desordenado dificulta el transporte al trabajo
El modelo de urbanismo disperso que ocupa el territorio desordenadamente ha acelerado y agravado los problemas de movilidad. Manel Ferri, responsable del Dpto. de Movilidad de la CONC, abordaba con tanta pasión como rigor técnico los problemas que afrontan los trabajadores para ir a trabajar, e hizo hincapié en que los delegados de movilidad son el músculo de la intervención sindical en este tema. Por la mañana, cuando caminábamos hacia la asamblea, nos decía que del próximo Congreso confederal de CCOO deberíamos salir con un departamento confederal de movilidad. Por su parte, en la inauguración de la asamblea, Fidalgo reclamó una Ley de Movilidad Sostenible. Y Narbona señaló que no basta con el progreso tecno- lógico para alcanzar los objetivos medioambientales (como por ejemplo el Protocolo de Kyoto): hacen falta “cambios de hábitos de los ciudadanos”, por ejemplo en el terreno de la movilidad.

Las cuestiones difíciles
El jefe de la patronal química, Fernando Iturrieta, expresaba un optimismo tecnológico ampliamente difundido cuando decía en el acto inaugural: “Gracias a los componentes plásticos nuestros automóviles pesan mucho menos, y así sus emisiones de dióxido de carbono son menores”. Es un ejemplo “de libro” de razonamiento incorrecto por parcial: con semejantes mejoras marginales de eficiencia no se conseguirá atajar el calentamiento del planeta. Aumentar la ecoeficiencia es necesario, pero está lejos de resultar suficiente. Las cuestiones difíciles se plantean cuando nos damos cuenta de que nos hacen falta mejores automóviles (más ecoeficientes), pero también muchos menos automóviles. Nos hace falta otra química (química verde), pero también menos química... De nuevo habría que preguntar: ¿cómo se plantea esto un sindicato de clase? Uno tiende a pensar que lo que no puede metabolizar el capitalismo son las cuestiones de escala: no puede de verdad asimilar las nociones de “demasiado grande”, “demasiado extenso”, “demasiado rápido”... Pero sin asimilarlas, sin tener una respuesta a la pregunta “¿cuánto es suficiente?”, no hay sostenibilidad posible

Un deseo para concluir
Joaquín Nieto, secretario confederal de Medio Ambiente y Salud Laboral, al clausurar la jornada afirmó: “El compromiso ambiental ya no es una opción, es una obligación”. “Este encuentro tan raro”, había dicho Fidalgo, el secretario general de CCOO, como ya antes recordamos. Raro, claro está, en el sentido de infrecuente. Formulemos nuestro pío deseo: que nadie en el sindicato lo considere raro en el sentido de extravagante, y que deje pronto de ser raro en ningún sentido.

Iñaki Olano y Jorge Riechmann

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