El riesgo tóxico penaliza a las mujeres

Dra. Carme Valls-Llobet Centre de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS)

Algunos agentes químicos -como los pesticidas, disolventes, gases anestésicos, derivados de los ftalatos, dioxinas, bisfenoles policlorados y productos derivados de la combustión de la gasolina- tienen efectos sobre la salud que se manifiestan como teratógenos (malformaciones en el feto), genotóxicos, inductores de cambios en la salud reproductiva y en el desarrollo del feto, disruptores endocrinos, tanto de salud reproductiva como de incremento de hormona de crecimiento y tumores hipofisarios, carcinogénicos, neurotóxicos, hipersensibilidad química múltiple, inductores de procesos autoinmunes y alteraciones de la inmunidad, inductores de fatiga crónica y de fibromialgia.

“La influencia del sexo se debe a la diferencia de materia grasa del cuerpo de las mujeres, un 15% más que el de los hombres, lo que las convierte en un bioacumulador químico de las sustancias liposolubles”

Todos los efectos son negativos para la salud, pero los cuatro primeros afectan también a la salud del feto en el caso de embarazo y al desarrollo durante la primera infancia, y los siete últimos afectan sobre todo a la salud de las personas expuestas.

La vulnerabilidad de los seres humanos depende de la edad y del sexo. De la edad porque el sistema nervioso central es más vulnerable durante su formación, en el desarrollo embrionario del feto y durante la primera infancia, y también durante la decadencia del sistema nervioso en las personas mayores, sobre todo a partir de los 65 años. La influencia del sexo se debe a la diferencia de materia grasa del cuerpo de las mujeres, un 15% más que el de los hombres, lo que las convierte en un bioacumulador químico de las sustancias liposolubles. Los productos que afectan el sistema nervioso central tienen su entrada facilitada por hormonas y neurotransmisores del propio cuerpo, entre ellos los estrógenos, por lo que su cerebro se verá más afectado que el de los hombres ante la misma cantidad de exposición química. La carencia de reservas de hierro, de predominio femenino por la menstruación en edad reproductiva, hace más vulnerable el cerebro a minerales y químicos ambientales. Existen también diferencias en las condiciones de trabajo y en la división de tareas que hacen que las mujeres estén más expuestas que los hombres a agentes químicos potencialmente tóxicos.

Neurotoxicidad durante el desarrollo embrionario fetal y los periodos postnatales

Entre las madres expuestas a insecticidas en su lugar de trabajo se han encontrado incrementos de prematuridad, abortos espontáneos, bajo peso al nacer, y niños con una disminución del perímetro craneal. También se ha descrito incremento de malformaciones congénitas, sobre todo de las genitales, con un aumento de epispadias, hipospadias y testículos en ascensor, porque su tamaño es más reducido. Se han descrito también el incremento de nacimientos con anencefalia, presencia de espina bífida, e incrementos de malformaciones de paladar y de labio leporino. En el estado de Iowa (EE.UU.) se ha podido demostrar un gran incremento de la frecuencia de labio leporino, nueve meses después de la aplicación de insecticidas en el campo.

Los insecticidas más usados, después de la prohibición del DDT, han sido los organofosforados y entre ellos los clorpirifos. Sus efectos se han descrito en el informe realizado por el grupo de trabajo coordinado por el doctor Fernando Garcia del Pino. Los productos neurotóxicos, como los clorpirifos, pueden alterar el desarrollo y funciones del cerebro de manera específica y de forma permanente y sus efectos adversos se pueden presentar con exposiciones a niveles actualmente aceptados como seguros, ya que no se habían investigado con suficiente profundidad. En concreto, los efectos de los organofosforados y de los clorpirifos se han relacionado con retraso en el desarrollo neurológico, con defectos en la proliferación y migración neuronal del cerebro fetal, desórdenes de la conducta, hiperactividad y alteraciones motoras. La exposición gestacional afecta especialmente a la capacidad cognitiva en las hembras, con interacciones entre las células de la glía, y la formación de la arquitectura cerebral, los circuitos y su función. En especial están afectadas la corteza cerebral, el hipocampo y los núcleos estriados que afectan el aprendizaje y la memoria. Estas alteraciones persisten hasta la adolescencia y vida adulta con pérdidas de memoria y capacidad de ganar habilidades de trabajo debido a defectos de la transmisión sináptica.

Entre los niños nacidos en la ciudad de Nueva York antes del 1/1/01, el peso al nacer disminuyó 67,3 gramos y la talla 0,43 centímetros por cada unidad aumentada en los niveles de clorpirifos en el cordón umbilical. En cambio, después de enero de 2001 en que se puso en marcha el plan de regulación de los insecticidas en las viviendas, no se ha encontrado esta asociación. En ratas expuestas a clorpirifos durante la organogénesis se ha demostrado teratogenicidad y toxicidad en el desarrollo de órganos, como aumento de labio leporino y paladar hendido y algunos efectos fetales adversos, como malformaciones óseas y resorción.

La salud reproductiva y la disrupción endocrina

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La revisión publicada en el 2006 por Bretveld y colaboradores demuestra el efecto de la exposición a disruptores endocrinos y las alteraciones del sistema reproductivo de las mujeres. La disrupción se puede presentar en todas las fases de la regulación hormonal: en la síntesis, en la liberación y almacenamiento, en el transporte y eliminación, en el reconocimiento de la hormona y el receptor y su acoplamiento, en la activación hormonal post-receptor, en la función tiroidea y en el sistema nervioso central. La exposición a pesticidas también produce una disminución de la espermatogénesis y una interferencia con la ovulación, y produce déficit de fase luteínica, por lo que incrementa la esterilidad femenina y masculina.

La aplicación de insecticidas en los lugares de trabajo sin seguir normas claras de prevención ha provocado consecuencias muy graves para la salud de mujeres y hombres. Las dosis bajas y repetidas han producido una afectación neurológica, con la presencia inicial de un estado de confusión mental, dolor de cabeza frontal, pérdida de rapidez de respuesta, pérdida de memoria y de capacidad de concentración, calambres y parestesias en extremidades superiores e inferiores, pérdida de fuerza muscular y sensación de fatiga. Estos síntomas se presentaron inmediatamente después de las exposiciones y empeoraron progresivamente en las personas que habían estado reexpuestas, aunque fueran con dosis bajas. Este síndrome ha sido descrito ya en la literatura como afectación crónica del sistema nervioso central inducido por organofosforados (Copind, en su acrónimo en inglés). Además, presentaron alteraciones inmunológicas, como un incremento de los autoanticuerpos, en especial de los antitiroidales y una mitogénesis disminuida en respuesta a la fitohemaglutinina y a la concavalina. El hipotiroidismo se ha desarrollado en un 73% de las personas afectadas y el hipertiroidismo en un 5%, cifras tres veces más aumentada que la población normal. También se detectaron alteraciones del ciclo menstrual, con incremento de metrorragias y ciclos menstruales cortos. Se observó igualmente el incremento de la secreción de hormona de crecimiento (GH), dos o tres veces por encima de los valores normales, pero sin llegar a cifras compatibles con las observadas en la acromegalia. La exploración de la hipófisis señaló incremento del tamaño en un 30% de casos.

Las personas que continuaron trabajando, aunque expuestas a bajas dosis, tuvieron afectación más grave y crónica del sistema nervioso central y de la fatiga crónica y han acabado en un 70% de los casos afectadas de fibromialgia. Precisamente los trabajos de Pall (2004) y Bell (1998 y 2003) y Slotkoff señalan la posibilidad de que un 70% de casos de fibromialgia sea debido a la exposición a sustancias químicas en los lugares de trabajo (insecticidas, solventes y otros) que se asocian con frecuencia a la hipersensibilidad química múltiple. La hipótesis fisiopatológica es la agresión repetida de la zona hipotálamo-hipofisaria por microtraumatismos físicos o químicos, que acaban produciendo disrupción endocrina, y alteraciones de la inmunidad. En la epidemiología de la valoración de las exposiciones a productos ambientales y posibles cancerígenos se deberán explorar si existen diferencias de género, tanto por el tipo de trabajo realizado como por las prácticas de trabajo y medidas protectoras y por la necesidad de utilizar instrumentos de medida de las exposiciones sensibles a la diferencias de sexos.

Cáncer infantil y exposición parental y doméstico a pesticidas

El efecto genotóxico de los pesticidas se ha puesto de manifiesto por el incremento de la presencia de muchos tipos de cáncer entre los hijos e hijas de los trabajadores agrícolas que han estado expuestos y expuestas a pesticidas. Varias revisiones evidencian un incremento del cáncer testicular, de los sarcomas de Ewing, de los tumores cerebrales, de los tumores de Wilms, de las leucemias y del osteosarcoma, con una. Los trabajos que correlacionan estos tumores con la exposición de los padres a los pesticidas han supuesto una razón más para limitar las exposiciones repetidas, que aunque aparentemente no perjudiquen la salud de los padres y las madres, sí afectan a la espermatogénesis y a la carga genómica de los óvulos. Gracias a la recopilación de trabajos y estudios que la profesora Marion Moses ha realizado en su centro de estudio para la investigación sobre la exposición a pesticidas en San Francisco (California) se ha podido demostrar un incremento de cáncer infantil en los hogares expuestos a pesticidas. Los más frecuentes son el sarcoma de tejidos blandos, leucemias, tumores cerebrales, linfomas, tumor de Wilms y cáncer testicular.

Cáncer ocupacional entre las mujeres

Ha sido difícil evaluar el incremento en cáncer ocupacional en el sexo femenino, pero desde el año 1998 en el Congreso Europeo de Salud Laboral de 1998se han podido demostrar relaciones causales que no habían sido relacionadas anteriormente, como la exposición laboral y el incremento de cáncer de pulmón entre mujeres no fumadoras en Europa. Es el caso del posible papel de los disolventes en la etiología del cáncer de mama y el cáncer de riñón; el incremento de melanomas, cáncer de vejiga urinaria entre las mujeres agricultoras en Italia; y el aumento de riesgo de cáncer de ovario, estómago y esófago entre mujeres expuestas al benceno, talco contaminado con amianto y otros productos en la industria de impresión en Rusia.

La última conferencia del 2002 confirmó la relación entre mujeres que presentan leucemia y la exposición a benceno, otros solventes, cloruro de vinilo, fármacos antineoplásicos, pesticidas, y a otras sustancias usadas en las industrias de proceso de alimentos y textiles.

Se observa incremento de cáncer de pulmón entre las mujeres expuestas a amianto, metales (como arsénico, cromo, níquel y mercurio), trabajadoras de manufacturas de vehículos a motor, servicios de comidas, o cosmetología y peluquerías. El cáncer de vejiga urinaria se incrementa entre mujeres que trabajan en tintorerías, industria textil, de plásticos, de la piel, en la utilización de pinturas, limpieza en seco, y asistencia sanitaria.

Los tumores cerebrales son más frecuentes entre trabajadoras de peluquerías, asistencia sanitaria, industrias químicas, industrias de plásticos y manufacturas electrónicas y de ordenadores.

Los trabajadores de laboratorios biomédicos de Israel analizados de 1960 a 1997 presentan un incremento de cáncer de tiroides, de ovarios y de mama entre mujeres, y de próstata, melanoma y leucemia entre hombres.

En las industrias de curtidos de Bielorrusia las mujeres presentan un incremento de cáncer de páncreas, de cuerpo y cérvix uterino, melanoma y cáncer de riñón.

Los embarazos entre médicas que trabajan en la especialidad de anestesia tienen más factores de riesgo con niños con bajo peso al nacer, índice más alto de mortalidad perinatal, e incremento de hijos con malformaciones congénitas del sistema cardiovascular.

 

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