Daphnia 36: Un mundo sin petróleo

Un mundo sin petróleo

El cambio climático provocado por la quema de combustibles fósiles, los costes internos y externos del petróleo y la dependencia exterior que los países occidentales tienen de este recurso, han puesto en la picota al “oro negro”. El fin de la era de los combustibles fósiles quizás llegue antes de que se acabe el propio recurso. Cuatro palabras –renovables, ahorro y eficiencia energética- son la clave del futuro.

“El encarecimiento del crudo ha hecho saltar las alarmas, el crecimiento económico está en cuestión y los expertos comienzan a hablar de crisis”. “Actualmente existen ingentes recursos que se están destinando a las energías sucias y que deberían redirigirse a las renovables”

En el último año, el precio del crudo ha pasado de 27,08$/barril a 50,5$/barril, un aumento del 86% que ha disparado la factura energética española. De pagar 10.645 millones de dólares en 2003, España tendrá que desembolsar 21.700 millones de dólares en 2004 (suponiendo que se mantuvieran los precios): 10.070 millones de dólares más (unos 8.217 millones de euros).

Este sobrecoste, según datos del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), equivale a la inversión que ha supuesto todo la potencia eólica que se ha instalado en España hasta ahora. Si este dinero se hubiese invertido en la creación de nuevos parques eólicos, se habría cubierto el crecimiento del consumo de energía eléctrica en 2003.

El encarecimiento del crudo ha hecho saltar las alarmas, el crecimiento económico está en cuestión y los expertos comienzan a hablar de crisis. Pero hay quien lleva alertando de que el modelo energético actual no es sostenible desde hace mucho tiempo. Es el caso de Greenpeace.

“La muestra más evidente de la crisis del actual modelo energético, más allá de la dependencia que este modelo representa respecto del petróleo, es el destino al que nos conduce: el cambio climático”, afirma José Luis García, responsable de Energía de Greenpeace España.

Alternativas al petróleo

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La única alternativa posible, desde el punto de vista económico, social y medioambiental, es la sustitución de los combustibles fósiles por las energías renovables, la eficiencia y el ahorro energético”, afirman desde Greenpeace.

Punto de vista que comparten en el IDAE. “Además de potenciar el uso de las energías renovables, es absolutamente fundamental tratar de contener el crecimiento de la demanda de energía hasta niveles razonables, y para ello es imprescindible dotar a todas nuestras actividades y actuaciones, tanto sociedad como individuos, del sentido del ahorro de energía y del uso racional de la misma”, sentencia Juan Antonio Alonso, director de Ahorro y Eficiencia Energética de este instituto dependiente del Ministerio de Industria.

¿Significa esto que tendremos que modificar nuestro modo de vida actual? Para García, “el cambio de vida se va a producir ineludiblemente, ya que las consecuencias del cambio climático implican efectos dramáticos derivados de los impactos que esto supone. Es nuestra elección qué tipo de cambio escogemos: si asumir estos impactos o modificar nuestros hábitos”.

Alonso cree que no necesitamos poner en cuestión nuestro modo de vida de forma radical e inmediata. “Se trata de mantener estos niveles de confort y libertad de una forma equilibrada, racional y con menor consumo, y, en consecuencia, con menor impacto medioambiental”.

Un ejemplo sencillo que demuestra que con pequeños esfuerzos se pueden conseguir grandes resultados. Según un estudio del IDAE, evitar el uso del 1% de los vehículos privados ahorraría en España 20 millones de litros de combustible al año, con la consiguiente reducción en las emisiones de CO2, que tanto favorecen el cambio climático.

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Sin embargo, según Alonso, “debe quedar muy claro que todo este cambio de cultura deberá hacerse sin la carga de demagogia o inexactitud que puede suponer el lanzar el mensaje del fin del modelo actual o bien otros mensajes, como que tenemos que deshacernos de las centrales nucleares pero sin que aumenten las emisiones de CO2 y sin que crezca el coste de la energía eléctrica. España no puede permitirse prescindir de ninguna de las fuentes de energía sin afectar de forma significativa su modelo de bienestar”.

Y es que con el cambio climático la energía nuclear ha vuelto a ser considerada por algunos sectores como la solución energética, lo que ha provocado la crítica del movimiento ecologista y de otras organizaciones sociales y empresariales.

José María González, presidente de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), se muestra rotundo: “La energía nuclear no es una alternativa, sin subvenciones no es competitiva, razón por la cual no se hacen nuevas centrales”. Según un informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), los costes externos provocados por los combustibles fósiles y la energía nuclear ascendieron a 70.000 millones de euros anuales sólo en generación de electricidad. Y el mismo informe señala que la energía nuclear recibió 40 veces más subvenciones públicas que la eólica en EEUU durante sus primeros quince años de desarrollo.

Actualmente existen ingentes recursos que se están destinando a las energías sucias y que deberían redirigirse a las renovables. Lo importante es cuestionar el destino de lo que las compañías recaudan con la venta de energía”, asegura el responsable de Energía de Greenpeace.

Empleo y energías renovables

Otro punto a favor de las energías renovables como solución a los problemas energéticos es la creación de empleo. La creación neta de empleo procedente de la construcción y mantenimiento de instalaciones de energía renovable es superior al volumen de empleo neto generado por otro tipo de instalaciones, según Greenpeace. Las estimaciones del IDAE indican que para el año 2010 se alcanzarán casi 45.000 empleos netos procedentes de las renovables, cifra que casi se duplicará en el 2020.

Se crearán empleos directamente, por la generación de nuevas actividades especialmente enfocadas en PYMES, como indirectamente, al mejorar la competitividad de las empresas que aplican estas tecnologías”, señala Alonso. “El impulso de las energías renovables está considerado como un factor dinamizador y creador de empleo cualificado y estable en el tiempo”, apunta.

En 2003, el 7% del consumo de energía primaria de España procedía de fuentes de energía renovable. Para el 2010, según prevé el Plan de Fomento de las Energías Renovables, dicho porcentaje puede alcanzar el 12%.

La pregunta es: ¿está España preparada para afrontar un cambio energético? El responsable de Greenpeace es claro: “No”. Sin embargo, matiza, “sí tiene las condiciones para realizar el cambio de modelo, ya que es referente tecnológico e industrial de la energía eólica y atesora un potencial de insolación envidiable”. Para que la temperatura de media del planeta no suba más de 2ºC respecto al nivel previo a la revolución industrial, es necesario que los cambios se realicen con urgencia. “De lo contrario, alcanzaremos ese límite ecológico en pocas décadas”, asegura García.

Javier Morales
jmorales@ccoo.es

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