Las inquietudes sindicales

Nanotecnologías, nanociencia, nanomateriales, nanobjetos... Lo que parecía ciencia ficción se ha convertido ya en una realidad. Lo que comienza en un laboratorio de investigación ha pasado ya a la escala industrial y, lo que es más inquietante, ha entrado en el mercado.

Con la entrada en vigor del nuevo reglamento europeo REACH sobre evaluación y autorización y control de sustancias químicas, surgen numerosas preguntas y entre ellas: ¿qué pasa con los nanomateriales? ¿Afecta REACH a estas “nuevas sustancias”? ¿Qué normativa regula el mercado de los nanomateriales? La respuesta es todavía incierta. Aquellos nanomateriales que tengan su homólogo en la escala macro tendrán que ser evaluados y presentar datos sobre toxicidad para el ser humano y el medio ambiente bajo el paraguas de REACH, pero la incertidumbre continúa para aquellos nanomateriales que no tengan ese homólogo, como por ejemplo los nanotubos de carbono, o no se produzcan en las cantidades delimitadas por el reglamento.

Además, la información disponible se encuentra dispersa. Los datos sobre su peligrosidad y toxicidad son todavía escasos y el desequilibrio entre las inversiones de desarrollo tecnológico y de investigación en seguridad y salud para el ser humano y medio ambiente es cada vez más acentuado.

Los sindicatos europeos y españoles no podían estar al margen de esta nueva realidad y están elaborando una resolución sobre nanotecnologías y nanomateriales. Se consideran las estimaciones realizadas a nivel europeo desde la Comisión, sobre inversiones a nivel internacional y el empleo. Esta inversión en nanotecnología se estima en un billón de dólares para 2015 y se calcula que aproximadamente entre dos y diez millones de personas serán “nanotrabajadores” en 2014, mayoritariamente en Europa y principalmente en empresas de nueva creación y pymes.

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Los sindicatos europeos consideran que es esencial el desarrollo responsable de estas tecnologías emergentes y ya ha detectado lagunas y deficiencias en el Informe de Aplicación (2005- 2007) y en el Plan de Acción (2005- 2009) de la Comisión, que deberían ser enmendadas sin demora.

¿Qué piden los sindicatos?

Los sindicatos pedirán que al menos se destine un 15% de los presupuestos de investigación pública, tanto nacionales como europeos, a proyectos sobre seguridad y salud de los nanomateriales y que, además, todos los proyectos de investigación incluyan como parte de su informe las consideraciones pertinentes sobre seguridad y salud.

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Están considerando solicitar a la Comisión que el reglamento REACH se modifique para dar mayor cobertura a los nanomateriales y un refuerzo sobre la vigilancia del cumplimiento del reglamento. Ello implicaría la no comercialización hasta que las empresas aseguren y documenten científicamente que la fabricación y los diferentes usos del material no supongan riesgos para la salud humana y el medio ambiente a lo largo de todo su ciclo de vida.

Los representantes de los trabajadores resaltan la necesidad de priorizar la vigilancia de aquellas exposiciones potenciales a nanomateriales, asegurar la adopción de medidas de reducción de riesgos aunque no se disponga de datos de peligrosidad y, por supuesto, la clara identificación de estos materiales en las fichas de datos de seguridad y la presencia o no en las mismas de datos eco-toxicológicos.

Los sindicatos europeos solicitarán a las autoridades de los Estados miembro que establezcan un registro nacional de las partes involucradas en la fabricación, importación, usos y productos de nanomateriales.

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Finalmente, se plantea hacer un llamamiento a la necesidad de diálogo y transparencia de la información donde se impliquen todas las partes interesadas a nivel social, político y económico en este debate.

Ruth Jiménez Saavedra
ruth.jimenez@istas.ccoo.es 

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